El día viernes fui a la ciudad para dar una charla acerca de mi trabajo. Mi amiga M. me había invitado para visitar la Universidad R. y hablar con la gente que está trabajando por allá. Salí recontra temprano y hasta tuve que tomar un taxi para poder llegar a tiempo. M me estaba esperando en la puerta y me acompañó a la sala para dar mi charla. Unos días antes, ella me había dicho que el profesor H. iba a estar presente con la gente de su laboratorio. Yo tenía una vaga idea de que es lo que él hacía y sabía que era un profesor muy famoso. Pero, por lo que he estado un poco ocupado, no había tenido mucho tiempo para averiguar más acerca de él.
Existen dos tipos de charlas científicas. En el primer tipo, las más comunes y formales, la gente escucha por unos 20 o 40 minutos, y luego al final viene una ronda de preguntas. La gente hace preguntas educadas acerca de cómo cuadra la investigación que uno ha hecho en un marco más general, cuales son las implicaciones del trabajo, y como continuar. El segundo tipo es un poco más como una corrida de toros, con sus banderilleros y picadores, que vienen a ser los postdocs y estudiantes, y el profesor haciendo el rol del matador. Este segundo tipo es un poquitín más estresante que el primer tipo y generalmente ocurre con estudiantes de doctorado que están defendiendo su tesis y cosas así. La charla que di en mi labo es la del primer tipo, y esta charla en la Universidad R, debió ser del primer tipo, pero, aun no se por qué, se acabo convirtiendose en un ejemplo clásico del segundo tipo.
En cierto sentido, es alabador que la gente se lo tome tan en serio. La charla que di en mi labo fue de 45 minutos más 15 minutos de preguntas. Ésta duro hora y media, es decir hubo 45 minutos de castigo. Creo haber respondido a la mayoría de preguntas bien, ya les diré por qué. Esta fue mi pregunta favorita que me la hizo el profesor H. Es media brutal, pero en medio de su brutalidad, hay como un elogio medio escondido por allí.
“Mira, antes del trabajo de Hubel y Wiesel, había muchos artículos en corteza visual, y no había progreso porque la gente no hacía que las células respondan al estímulo. Antes de entender como se modula estas respuestas en corteza auditiva con la atención, encuentra primero cual es el estímulo óptimo, y luego haces tu estudio”
Y , bueno, yo pienso que no tiene razón. El cerebro no es una máquina pasiva que representa estímulos, pero su rol es predecir los estímulos que van a ocurrir en el mundo. Discutimos un poco acerca de eso, pero así y todo, estuvo bien al final. Aunque la idea era visitar a la gente de por allá y conversar, acabé con una oferta de hacer un trabajo postdoctoral, y una invitación para presentarme a un concurso para tener mi laboratorio por allá. El profesor M. quiere que trabajemos juntos, y mi amiga M. tambien. Asi que después de todo el maleteo, algo les debe de haber gustado.
Postdata: Hubel y Wiesel obtuvieron el premio Nobel en medicina en 1981 por "sus descubrimientos acerca del procesamiento de información en el sistema visual".
domingo, 28 de octubre de 2007
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